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INTERVENCIÓN DE DOLORES PADIERNA LUNA EN EL ACTO DE SOLIDARIDAD CON VENEZUELA.

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                              • Como observadores de la realidad latinoamericana, nos llama la atención que un presidente  estigmatizado por la derecha a través  de los grandes medios de comunicación que acusan de antidemocrático, pero que en su país Hugo Chávez ha organizado  comicios regionales, referéndums revocatorios, consultas al pueblo y otros procesos, que dadas las condiciones políticas venezolanas, son prueba de la aplicación de la democracia participativa.

                                 

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La derecha latinoamericana suele dividir a las izquierdas, la derecha internacional se unifica en sus ofensivas contra los líderes de izquierda latinoamericanos,   organiza guerras sucias para estigmatizar a los principales líderes y ha creado un falso dilema a la izquierda mexicana: que coincidir con Hugo Chávez es casi un delito.  Quieren obligarnos a deslindes  que sólo benefician a esa derecha obscura que mueve sus hilos desde Washington.

Nosotros, no vamos a caer en ese juego perverso, como izquierda mexicana apoyamos a Hugo Chávez para que continúe profundizando la transformación de Venezuela.  Así como nos sumamos al apoyo clave que Lula ha brindado a Hugo Chávez  frente a los embates golpistas de la derecha venezolana y por citar otro ejemplo, el respaldo que ambos brindaron al presidente Manuel Zelaya, de Honduras, durante el golpe de Estado de 2009.

La reciente aprobación del ingreso de Venezuela al Mercosur, un hecho muy destacable de la geopolítica, nos confirma que nosotros, como latinoamericanos, como hermanos por historia y por necesidad frente al imperio, no tenemos para nada ese dilema que sólo está en la propaganda de la derecha. No hay izquierda buena e izquierda mala: hay un vasto movimiento continental, una ola progresista que ha permitido que varios de nuestros países estén ya siendo gobernados por dirigentes que ponen por delante a las personas y no a las mercancías, por políticos que entienden que nuestro principal reto es abatir la profunda desigualdad y que actúan en consecuencia.

Nos han alegrado los triunfos de Dilma en Brasil, de Cristina Fernández en Argentina, de Ollanta Humala en el Perú; y de la misma manera nuestra indignación se ha unido para rechazar los golpes de Estado de nuevo tipo como en Honduras y Paraguay; así como las pretensiones neocoloniales que padecemos en toda América Latina.

Nos reúne hoy la obligada solidaridad con nuestros hermanos de Venezuela, que en octubre van a un nuevo proceso electoral, que enfrentan nuevamente a un muégano opositor poderoso  y aceitado por el imperio.

El Partido Socialista Unificado de Venezuela lleva como candidato al presidente Hugo Chávez, que es su activo político más importante. Pero no es el carisma de un dirigente su principal fortaleza: llega, sobre todo, con una gestión gubernamental que ha duplicado la inversión social en poco más de una década, con programas y obras sociales que son ejemplo para el continente.

Si ustedes revisan la prensa venezolana, se encontrarán que la derecha es una tenaz crítica de los programas sociales del actual gobierno. Por eso es curioso que el candidato presidencial opositor tenga como una de sus propuestas centrales mantener esos programas que tanto critica.

En la convocatoria a este evento se han destacado los números y hechos del gobierno de Venezuela, y no voy a repetirlos. Sólo quiero destacar el hecho paradójico de que para competir la derecha pretenda disfrazarse de izquierda. Y agregar algo que puede ayudarnos a vernos en el espejo venezolano. La derecha de Venezuela acusa a su principal adversario de antidemocrático y autoritario, pero sólo Hugo Chávez  ha ido a 14 elecciones democráticas, mientras que el revoltijo opositor ha intentado golpes de Estado, practicado paros y boicots económicos, intentado ganar a través de un referendo de revocación de mandato e incluso dejó de participar en una elección. Tras todos esos traspiés, ha decidido ir con un candidato único.

La oposición  a Chávez  es una mezcla que va de la izquierda ex guerrillera a la ultraderecha financiada por Estados Unidos. En febrero pasado, los opositores llevaron a cabo una elección primaria en la que resultó vencedor Henrique Capriles, ex gobernador del estado Miranda y fundador del partido de derecha Primero Justicia.

En campaña, Capriles ha evitado la confrontación directa con el presidente Chávez, sabedor de que pese a todas las campañas en su contra mantiene una alta popularidad.

Vamos a seguir con mucha atención el desarrollo de los comicios en nuestra hermana Venezuela, a seguir caminando juntos las rutas que trazaron Bolívar y Zapata.

Aquí en México vamos de campaña en campaña, estamos en una batalla permanente porque nos rehusamos a claudicar, nos resistimos a  inclinar la cabeza como gesto de aceptación de nuevas formas de dominio. En esto nos parecemos hoy y siempre venezolanos y mexicanos.
El día de hoy, nos hemos reunido en al Teatro del Pueblo, en la calle de Venezuela en el corazón de México; nos congrega la necesidad de compartir experiencias, entusiasmo y fe en nuestra lucha común; nos hacen coincidir hasta las fechas pues el primero de julio el pueblo mexicano una vez más se negó a la imposición y el pueblo venezolano arrancó una campaña histórica para defender los logros de la revolución bolivariana.
Ambos pueblos estamos en pie de lucha, nuestra solidaridad es la de compañeros dando la pelea en muchos frentes para alcanzar el mismo objetivo: la felicidad de nuestros pueblos.

 

Nuestra historia es común; somos mexicanos y venezolanos, hermanos de la misma madre: la rebeldía que hace falta para salir del pasado dominado por unos cuantos para caminar al futuro inminente de la democracia popular.

Saludamos al pueblo venezolano y a su candidato Hugo Chávez Frías, los saludamos con la mano en el corazón, los abrazamos fraternalmente y juntos, hombro con hombro, los acompañamos en su lucha que es la nuestra

Con Chávez, con Dilma y Correa, con Evo y Mújica, podemos decir que hoy cantamos otra canción en este continente, una canción que comienza: “América Latina para los latinoamericanos…”